Monday, November 19, 2018

O Buraco do Inferno


Se trata de una profunda grieta natural en la tierra, muy cerca del acantilado marino, de forma circular, situada al sur de la isla y que se comunica con el mar por medio de una gruta. Esta formación geológica forma parte de las visitas turísticas de la denominada "Ruta Sur" (Villas et al. 2005, 185-86).
Además del propio agujero, rodeado por un cercado de piedra, hay dos cruces en las rocas del entorno en memoria de los allí fallecidos. Una de ellas en memoria de un militar (18-10-63 E), es de hormigón con estructura de hierro. Otra de las cruces se colocó en memoria de un joven fallecido en los años 90. La cruz es de granito con las lindes de los brazos grabados como motivos florales. En la cruz está grabado su nombre, ÁNGEL, con las fechas de su nacimiento y de su muerte: 27-11-71 / 16-08-93.
Esta profunda depresión geológica se conoce con el nombre de "Buraco do Infierno", posiblemente haciendo alusión a su comunicación directa con el inframundo. Alonso Romero, en relación con las posibles leyendas asociadas al agujero dice así: “Personalmente he visitado varias veces el burato do Inferno y he intentado recoger información popular sobre él, pero no encontré, o no se conservan, ni leyendas, creencias, cultos o supersticiones relacionadas con esta sima, a no ser el profundo temor que inspira a los isleños por ser lugar muy peligroso dado lo fácil que es, debido a la inclinación del terreno, el resbalar y caer en su tenebrosa boca. Los pescadores suelen entrar en sus dornas por la furna o gruta marina con la que se comunica con el mar. Es un lugar donde abundan los mariscos y anidan infinidad de aves marinas. Si el burato do Inferno estuvo o no vinculado en la Antigüedad a alguna creencia en relación con el Otro Mundo, ésta desgraciadamente se ha perdido” (Alonso Romero 1981, 298). Sin embargo, en la revista "O Candil" coordinada por Arturo Sánchez Cidrás y hecha por el profesorado y alumnado del CEIP A Pedra de Bueu, en el número 15 (1997) dedicado a los cuentos y leyendas recopilados por los niños y niñas a través de entrevistas hechas a sus familiares, encontramos varias referencias a este buraco:
“Hai un buraco que se tiras unha pedra óese como se estiveras cortando unha árbore. Por terra non se pode ir pero por mar sí, e cando a marea está chea mírase a auga desde enriba”. María del Carmen Reiriz. “En días de temporal óense berros e salaios das almas que ten atrapadas o diaño”. María Jesús Acuña. “Un soldado ao achegarse sentiu como se o estiveran empuxando para que caíra e así pasou. Foron varias as expedicións a dentro del, pero non o atoparon. Sospeitase que o soldado estea nun asento de pedra”, José Manuel Sánchez Dosantos, cuenta de su padre (Sánchez Cidrás 1997, 19).

Información tomada del libro "Ons: una isla habitada" por Paula Ballesteros-Arias, Marina Bermúdez Beloso y Cristina Sánchez-Carretero.




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