Las viviendas
están situadas en la ladera orientada al este, expuestas al naciente y
abrigadas de los vientos del norte. A este emplazamiento de abrigo de los
vientos se le añade el factor topográfico, ya que es en esta vertiente donde la
orografía tiene formas suaves, por donde descorren la mayor parte de los
arroyos y, por lo tanto, dónde se encuentran las mejores tierras de labranza,
los arenales, las zonas marisqueras y también donde se encuentran las zona de
atraque y los accesos más fáciles desde el mar.
La solución
adoptada para proteger las viviendas del abrigo de los vientos es la de semienterrarlas
en la ladera, a modo de aterrazamientos en donde irán los cimientos y en donde
la pared trasera hace, las veces, de muro de contención. La mayor parte de
ellas son de planta longitudinal, y sus fachadas están orientadas hacia el este
y sureste. De esta manera, la fachada principal, la pared más larga, recibe
durante la mayor parte del día la luz y el calor del sol. Según la tipología, Álvaro
das Casas (1934) distingue dos tipos de viviendas en la isla: o casal y la
caseta. Según él, el marqués de Valladares, dueño de la isla en aquel tiempo,
tenía divididos los vecinos en dos partes en función de la antigüedad y de la
renta que pagaban. “... os máis antigos e ricos labouran uns cincuenta ferrados
e ocupan un casal, os máis probes, fillos que se foron emancipando por casorio
os máis deles, labouran de 15 a 20 ferrados e ocupan unha caseta” (das Casas
1934, 169). Esta distribución va también acorde con la situación de los campos de
cultivo, las casas más pobres se situaban al norte y las más ricas al sur,
donde se encontraban las mejores tierras de labradío.
La casa terrena,
de planta longitudinal y techo a dos aguas, tiene una distribución interior en
la que se diferencian tres tipos de espacios dependiendo también de la
solvencia económica de cada unidad familiar: la cocina, la sala y los cuartos,
todo organizado a lo largo de un espacio corrido y longitudinal. La cocina y la
sala son los espacios más amplios con ventilación, y dan para la fachada. Los
dormitorios, o cuartos, son espacios de dimensiones reducidas, organizados en
línea, interiores y dan hacia la pared excavada en la roca o en la tierra. En
las casas más pobres, la organización interior se reduce a una cocina y a un
cuarto común donde dormía toda la familia. El cuarto de baño es de introducción
reciente; de hecho, en muchas casas o bien se adaptó una de las cuadras o se
construyó un anexo. En la actualidad pueden documentarse viviendas con esas
mismas características, aunque son las menos ya que fueron cambiando a medida
que la economía se hizo más solvente para los vecinos. En estas
rehabilitaciones, no siempre agraciadas, influyeron las modas, con la
utilización de nuevos materiales constructivos, así como también la permisividad
y pasividad de la administración en materia de rehabilitación de las viviendas,
de los espacios y en definitiva del paisaje.
Información tomada del libro "Ons: una isla
habitada" por Paula Ballesteros-Arias, Marina Bermúdez Beloso y Cristina
Sánchez-Carretero.
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